Dicen que por momentos, el aire se cortaba con una navaja. Frente a sus candidatos, los denominados «sin tierra» que aspiran a desalojar a intendentes bonaerenses y el gabinete ampliado, María Eugenia Vidal arremetió con ímpetu, dispuesta a dar la pelea el 27 de octubre, pero a su estilo.

En esa dirección, pidió dejar de polarizar con el candidato peronista Axel Kicillof, como le había sugerido la Casa Rosada y reclamó «volver a las fuentes de lo que hicimos en el 2015». Pidió en el tiempo que falta para las elecciones, hacer una campaña anclada en el territorio, con visitas a vecinos y timbreos en todos los municipios.

Para ello, mencionó a su jefe de Gabinete, Federico Salvai, que un rato antes en la reunión había dicho que ya «no sirven» los mensajes de grupos de WhatsApp y los videos para redes, en una alusión directa a la estrategia fracasada del Jefe de Gabinete Marcos Peña.

«No me daré por vencida», aseguró con rigor la gobernadora. Se la vio reconfortada, porque sus militantes lanzaron una convocatoria a marchar en su apoyo el 8 de septiembre, el día de su cumpleaños, con un pedido: «No la dejemos sola».

Comentan que la gobernadora lo tomó como una caricia. También hay que señalar, que en las últimas horas en las redes de Defensores del Cambio agitan una marcha el 21 de septiembre para, nuevamente, «defender la República». 

Frente a una concurrencia ansiosa y ávida de novedades, entre los que se observó en primera fila la presencia del vicegobernador Daniel Salvador, Vidal formuló un cambio de frente  en la campaña. Su máxima recomendación, fue no volver a confrontar con Axel Kicillof de cara a octubre. «La estrategia de polarización fracasó».

Para que quede claro, la frase la repitió dos veces con firmeza, reveló uno de los participantes. 

En lo que fue interpretado como una clara diferencia con la Casa Rosada, Vidal disparó: «Escuché el mensaje de las urnas. Algo hicimos mal. Debemos acercarnos nuevamente a la gente». Hubo catársis y autocrítica, aunque la mayoría de los cuestionamientos de los funcionarios parecieron estar dirigidos a la Casa Rosada. Un dato de color fue que la  gobernadora llegó demorada al cónclave.

No obstante, se justificó ante la concurrencia, alegando que se había quedado cambiando opiniones con el ministro de Economía, Hernán Lacunza, quien hasta hace poco más de una semana fue una de sus principales espadas en el gabinete bonaerense. 

«Hablé con Hernán. Solo le dije que no se deje llevar por las presiones políticas, que piense en los argentinos», manifestó Vidal. El mensaje, no es inocente ya que en la residencia de la calle 6  creen que el ex ministro, que viene de su riñón, puede convertirse en una pieza fundamental para destrabar el reclamo por unos 25 mil millones de pesos que le corresponden a la Provincia del Fondo del Conurbano.

Esa suma le permitiría a la mandataria, financiar sus propias medidas de «alivio» económico y social en el conurbano. Otro de sus objetivos, es darle un bono de cinco mil pesos a los estatales bonaerenses y poder cumplir con las clausulas gatillo que le reclaman los gremios en la discusión salarial. Esa masa de dinero, hasta ahora venía siendo frenaba por el saliente ministro, Nicolás Dujovne. 

Vidal  también le formuló el mismo pedido el lunes a Macri, con Lacunza presente. Fuentes confiables señalaron que el Presidente le prometió avanzar con el tema cuando se tranquilice la situación financiera. Por eso, un día después, desde la Provincia reiteraron el pedido público al funcionario. 

Vidal le inyectó a su tropa, una dosis de optimismo. También empleó una frase futbolera para elogiar haberse quedado en la Provincia, cuando muchos hubieran tenido la oportunidad de irse a trabajar con Macri en la Nación, que comparó con el «Manchester United». O en la Ciudad con Rodríguez Larreta, que la equiparó con «Boca». En contraste, los felicitó por quedarse en «Defensa y Justicia». 

Destacó además la vocación de servicio de sus soldados, al manifestar: «No entendía por qué eligieron sumarse a este equipo donde ganan menos que en Nación o Ciudad. Pero ustedes entendieron que la verdadera transformación es la de la Provincia».

Inmediatamente, puso de relieve que muchos que trabajan para su gobierno «gastan en viajar. La vocación de servicio es muy fácil darla cuando sos funcionario y tenés un sueldo, yo la quiero ver cuando no tienen un cargo», afirmó. 

Una vez culminada la reunión de gabinete ampliada, la mandataria bonaerense recibió a los 67 candidatos que compitieron en municipios gobernados por el peronismo. Muchos habian llegado tarde y de acentuado malhumor por la manifestación en la Autopista 25 de Mayo de integrantes de Barrios de Pie.

«Estoy atrasado porque nos agarró Grabois con su marcha, lindo adelanto de la Argentina que viene si ganan en octubre», avisó uno de los «sin tierra» en el chat que comparten, que se llenó de críticas: «Acá tenemos a la banda de Grabois a la que le dimos de comer durante cuatro años», se quejó uno de los referentes del Conurbano en un mensaje cargado de emoticones de enojo. 

Una fuente confiable reveló que Vidal escuchó detenidamente a algunos candidatos del interior que se quejaron por los embargos de ARBA, por el pago atrasado de la AUH por parte de la Anses, porque los intendentes capitalizan las obras financiadas por la Provincia y por el «abandono» de Macri a la clase media, entre otros reclamos.

«María Eugenia nos pidió que hablemos los del Conurbano para agilizar la reunión», contó uno de ellos. Los oradores elegidos fueron Carlos Regazzoni (Almirante Brown), Agustina Ciarletta (San Fernando), Alejandro Finocchiaro (La Matanza) y el radical y  EX periodista de TN Luis Otero (Avellaneda), que sorprendió por su ferviente «épica» vidalista. 

Al finalizar, hubo aplausos para la gobernadora, quien reiteró con énfasis a la concurrencia:»volvamos a las fuentes. Hay que trabajar fuerte de nuevo territorialmente con los timbreos. Contémosle a los vecinos lo que hicimos. Dejemos en claro la importancia en sostener el cambio y dejemos de confrontar con Kicillof.

La polarización fracasó». Vidal deberá encarar una verdadera epopeya en el corto camino hacia octubre. La ventaja de 18 puntos que le sacó Kicillof, para los observadores es casi irremontable. De todas maneras, la moneda está en el aire.

Agenhoy