Por Alejandro Delgado Morales.

El gobierno descubrió en la recta final de mandato que hay una franja de jóvenes, entre 16 y 20 años, que están en problemas y, por tanto, que ofreciendo un “Servicio Cívico Voluntario” a cargo de la Gendarmeríapodrán darles respuestas específicamente a quienes sienten que “no tienen nada para hacer y que el futuro será un vacío”. Curiosa iniciativa, de mínima.

El ministerio de Seguridad rubricó la resolución 598/2019 para crear este Servicio que comprende en una primera etapa una serie de talleres para 1200 personas con el objetivo de capacitarlos “en valores democráticos y republicanos”. La inscripción comenzará el próximo 1 de agosto y los cursos, de cuatro horas, se dictarán una vez por semana.

En declaraciones radiales, la ministra Patricia Bullrich afirmó que los jóvenes que experimenten la propuesta “van a poder encontrar un espacio para la orientación vocacional, una idea de encontrar una salida hacia la libertad y la responsabilidad; van a aprender RCP, primeros auxilios, liderazgo”.

Y sobre la Gendarmería, Bullrich sostuvo que “es la institución más valorada en nuestro país, la número uno, mucho más valorada que cualquier otra, que la educación pública, que la iglesia, ni que hablar que la política”.

Van a aprender una cantidad de cosas a las que hoy en día no tienen acceso, como manejo de drones, cantar una canción patria, saludar a la bandera, tener contacto con animales para bajar los niveles de violencia”, remarcó.

Naturalmente que en cuanto la resolución vio la luz, una ruidosa polémica recorrió las entrañas de los medios de comunicación y las redes sociales, entre otras razones porque el manifiesto oportunismo para desplegar una acción de este tipo es tan obvia como difícil de explicar para propios integrantes del gobierno nacional que no sean subalternos de la ministra.

Entre las cosas que no existen en el mundo macrista está la ingenuidad: Pobreza cero no, pero ingenuidad cero, sí. Es por esta razón que la bomba de humo (o gas lacrimógeno) tirada al viento cumplió inicialmente el efecto de maniobra de distracción.

Se supone que una política destinada a tantos jóvenes que realmente están en problemas, que tienen necesidades, que caminan por la marginalidad debería ser el producto algo más serio que un manotazo de último momento. Pero ha quedado claro que la idea de esta gestión pasa por otro carril.

La gestión Macri mostró de manera concreta y brutal cómo ve la vida en más de 3 años; avanzó sin titubeos y más aún, el propio presidente prometió que seguiría por el mismo camino pero “más rápido” en caso de que resultase ganador en las elecciones de octubre.

No tienen ingenuidad, enarbolan la mano dura, administran muy bien los golpes de efecto, cuentan con un batallón de medios periodísticos por donde derramar sus mensajes. Este voluntariado más bien se parece a un servicio electoral.

Melisa Delgado Niglia