“La licuación de los sueldos de convenio en los últimos 4 años fue impactante. El retroceso en algunas actividades supera el 30% como prensa o administración pública nacional, no hay excepciones otras registran caídas entre el 15% y el 20%”, remarcó  Luis Campos, coordinador del Observatorio de Derecho Social de la CTAA.

En efecto, esa mensura que describió el analista, eje de un informe de ese foro, se trazó respecto al IPC de la Ciudad de Buenos Aires.

Ahora si en modo karma el análisis toma como referencia al dólar, tipo de cambio mayorista para el caso, la corrosión salarial es todavía mayor. “Se aprecian caídas que van desde el 30% a más del 50%. Parece que con la licuación del costo laboral no alcanzaba para que arranque la economía local”, lamentó Campos.

El desafío para el próximo gobierno entre otros tópicos está lejos de la utilización de las metáforas aplicadas sobre estadísticas y está en definir  la política económica y la referida al mercado de trabajo.

El detalle del informe no deja lugar a especulaciones, para la medición por IPC/ CABA y dólar, los 10 diez primeros sectores en cuanto a devaluación de sueldos lo encabeza prensa 32,4 y 53,6%; administración pública 31,2 y 52,9%; el Salario Mínimo Vital y Móvil con 29,8 y 52,1%; metalúrgicos 21,1 y 45,8%; judiciales bonaerenses 20,7 y 45,5%; camioneros 19,5 y 44,7%; comercio 17,6 y 43,5%; sanidad (personal de sanatorios) 16,6 y 42,8%; construcción 16,0 y 42,4% y el décimo escanio para alimentación 14,8 y 41,5%.

En el cálculo la CTAA utilizó datos de acuerdos salariales, IPC CABA y Banco Central. Tanto Campos como su equipo de colaboradores puntualizaron que en los últimos años un amplio sector de empleadores y el Gobierno coincidieron en que era necesario reducir el costo laboral para mejorar la competitividad de la producción local.

Ni hablar de la letra indeleble que trazó el FMI en su regreso al país sobre sueldos, jubilaciones y pensiones. “Los reclamos por una reforma laboral que flexibilice aún más el mercado de trabajo fueron y son todavía una constante en quienes marcan la cancha del mercado laboral en tanto la actualización de los salarios nominales se ubicó sin pausas por debajo de los niveles de inflación”, reseñó Campos.

Y la cuestión tanto para la CTAA u otros foros de análisis del escenario laboral, como el Instituto Abdala o el Instituto de Estadísticas de los Trabajadores (IET) donde coinciden sindicatos de la CGT y las CTA “todavía puede ser peor”. Así consideran que el impacto del último ajuste post PASO todavía no finalizó.

“La licuación del salario ha tenido una magnitud que solo puede compararse con las crisis de fines de los 80 y 2001. Lo que es más grave en la actualidad es que el deterioro no fue producto de episodios puntuales, sino consecuencia deliberada de una política de gobierno sostenida en el tiempo”, evaluó Campos en revisionismo de crisis.

Más allá de las variaciones entre los distintos sectores las caídas son generalizadas y no existe ninguna actividad a salvo de la “corrosión” del poder adquisitivo con rigor de datos y comparaciones, la CTAA descarta que el problema de la economía argentina tenga su génesis en altos costos laborales, sean estos salariales o no salariales.

“Post reducción de casi el 50% del valor del salario en dólares parece difícil seguir insistiendo en que el ajuste debe ser mayor. Empero ya hay definiciones de entidades que agrupan a empleadores para que en los próximos meses se trabaje por la necesidad de encarar reformas estructurales en material laboral, sean estas por vía legislativa o a través de la negociación colectiva. En otras palabras, pretenderán profundizar el ajuste por otros medios”, advirtió Campos.

Bernarda Tinetti