Meses atrás se realizó la Jornada de «Reciclaje Con Ciencia» en la Universidad Nacional de Quilmes que tuvo como eje central, la vinculación de distintos actores sociales relacionados con la temática y las investigaciones de los profesionales en el rubro. En ese contexto, uno de los disertantes, el biotecnólogo Lucas Dettorre dialogó con la 97.7 sobre los bioplásticos y su impacto en el medio ambiente.

“Un bioplástico es un plástico similar a los que podemos utilizar en el día a día pero a diferencia de los plásticos convencionales que son derivados del petróleo, éstos que preparamos nosotros son derivados de ‘biomasa’, es decir, provienen de algo que fue en algún momento un ser vivo. Principalmente de plantas, animales y actualmente se están utilizando mucho los derivados de otros seres vivos como algas y microorganismos”, detalló el investigador.

¿Qué ventajas tienen?

A diferencia de los derivados del petróleo que suelen ser muy resistentes en el ambiente, los bioplásticos tienen la particularidad de que se pueden biodegradar, tal como indicó Dettore: “Una vez que son vertidos al ambiente, son degradados por los microorganismos y otros seres vivos muy rápido mientras que un plástico convencional puede perdurar en el ambiente entre 100 y 400 años, un bioplástico puede ser transformado compostado en un período entre 3 meses y 1 año. Así no generan un impacto ambiental tan grande como los convencionales”.

La implementación en el país

Argentina aún utiliza plásticos convencionales. Las botellas y las bolsas de nylon por ejemplo, perduran por siglos y actualmente en el país se produce a escala laboratorio en muy pocos lugares, los bioplásticos que derivan principalmente de almidones.

“Hoy por hoy no hay ninguna empresa que lo esté desarrollando pero la idea es que en este año y al año próximo se instale la primera planta procesadora y productora de plásticos de almidón en la Argentina con la capacidad de abastecer de plástico toda Latinoamérica”, resaltó el profesional.

La empresa, que por el momento es un emprendimiento privado, por cuestiones coyunturales que tienen que ver con política y en particular como consecuencia de la devaluación del año pasado que impidió entre otras cosas la importación del equipo necesario poder llevar a cabo la producción del plástico, momentáneamente  está detenida según expresó Lucas Dettorre: “La idea es que dentro de poco, más que nada provincia de Córdoba y Buenos Aires estén produciendo las primeras bolsas biodegradables de Latinoamérica”.

“Lo que faltan son políticas que por un lado incentiven la producción de bioplásticos y por otro se espera que para el año que viene salga la Ley de Bioplásticos que es una iniciativa que obliga a todas las empresas a utilizar al menos un 10% de sus plásticos como bioplásticos. El proyecto no se presentó aún pero se está debatiendo. Está todo parado por las condiciones económicas del país”, agregó el investigador.

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Melisa Delgado Niglia