Elisa María Avelina Carrió, Lilita, juzga, sentencia y condena; difama, denuncia, acusa, ve el futuro, arma escenarios, elucubra historias, habla con Dios, promete el dólar a 23 pesos, se siente la República y con todo esto a cuestas, ahora empuña la lanza gubernamental y mueve los hilos del maltrecho Mauricio Macri.

Elige a sus periodistas preferidos para hacer declaraciones, se pone seria y derrama advertencias, afirmaciones contundentes detrás de unos anteojos que incorporó no hace tanto. La eterna diputada chaqueña convertida a porteña y residente en la bonaerense Capilla del Señor, de 62 años, no repara en propios ni en extraños para destinar latigazos. Tiene fueros especiales en el mundo macrista.

Quienes navegan en los ríos subterráneos de la Casa Rosada aseguran que Carrió concentra admiración, odios y rechazos en el núcleo duro y alrededores. Salvo ella, nadie se animaría a disparar a la cabeza de un ministro y llevarse puesto al gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba, hasta el domingo mismo de las PASO una suerte de tótem intocable.

Se presenta como vocera, se planta como jefa. Ordena, grita y agita las aguas internas, asegurando que está controlando a los traidores internos que desacomodan a Macri en esta carrera cuesta arriba que encaran para las elecciones de octubre.

Y mientras la carrera a octubre promete de boca de Lilita una serie de súper precauciones en fiscalizaciones, seguridad anti narcos, ampliación de roles para la Gendarmería y renovados compromisos “militantes”, el pálido presidente -se asegura que en ocasiones lo maquillan por demás para sus apariciones públicas- desparrama anuncios con tal de procurar hacer pie.

Sin red, como se ha caracterizado su vida política, Carrió arremetió incluso contra el periodismo no afín al oficialismo, al punto de prometer “condenas” para quienes informen, publiquen, sobre “reuniones inexistentes” y cuestiones por el estilo.

Es el momento Carrió, como hasta ayer nomás fue el momento (Miguel Angel) Picheto. Todo pasa a notable velocidad en el planeta Macri: Los semestres, las promesas del tipo pobreza cero, la eliminación del impuesto a las ganancias y la construcción de 3 mil jardines de infantes. En cambio, resulta toda una vida en estos 4 años donde los pobres son más pobres o indigentes y una apreciable franja de la clase media perdió la condición de tal.

Carrió dio sobradas pruebas de estar dispuesta a quemar las naves, a sostener a Macri e incluso a hacerle respiración boca a boca para resucitarlo, de ser necesario.

Alejandro Delgado Morales.

AgenHoy Digital