En los últimos dos años, el sector aceitero sufrió un duro justo. No sólo cerró la planta que producía el aceite Legítimo, perteneciente al grupo COFCO (ex Nidera), sino que hubo ajustes en varias plantas más.

La Federación Aceitera y el Sindicato de Aceiteros denuncian la pérdida de por lo menos 500 puestos de trabajo en el último año.

Con el cierre de la planta de Legítimo en Valentín Alsina, se perdieron casi 200 puestos, aún hoy un grupo de trabajadores que estuvieron 64 días acampando a la vera del Riachuelo cuida que no se lleven las modernas maquinarias, con la esperanza que sea reabierta, cuenta Héctor Ramirez, Secretario General del Sindicato de Aceiteros de Capital y GBA, además de ex trabajador de Legítimo.

Hay que sumar 150 despidos por el cierre de Viluco en Frías, del grupo Lucci; 40 despidos en Cargill en la planta de Villa Gobernador Gálvez; 60 en Bunge Ramallo; 5 en Vicentín de Reconquista; 60 en las plantas de Dánica de Lavallol y Villa Mercedes, más 28 en Bio Ramallo, donde continúa el conflicto en la planta de biodiesel.

La única buena noticia es la reapertura de la planta de Guanguelen en Bolívar, a la que la AFIP le había decretado la quiebra.

Agenhoy