*Por Jorge Joury

Aunque nadie lo dice, hay que reconocerle al entonces presidente de Irak, Sadam Husein, la célebre frase: «la madre de todas las batallas». La impuso, cuando le consultaron por la importancia de la Guerra del Golfo en 1991. Pero en este 2019 será, una vez más, la enorme, compleja, diversa e impredecible provincia de Buenos Aires el escenario donde se juega no solo el futuro político de María Eugenia Vidal, sino probablemente también el de Mauricio Macri, el de Alberto Fernández y, tal vez, el del propio kirchnerismo.

El equipo de fiscalización de Vidal ya se puso en marcha. Calculan que deberán contar el domingo 11 con unos 46 mil fiscales, entre los de mesa y los generales, para cuidar las boletas de Macri, de la mandataria y de los candidatos municipales. Será la puesta a punto de cara a las generales de octubre, en las que la gobernadora puede ser reelecta o quedarse sin nada por solo un voto.Lamentablemente, hay que decir también que el “voto anti” esta vez será el verdadero protagonista. Más de la mitad de los que vayan a las urnas elegirán a su candidato para que no gane el otro.

Es una prueba palpable que la desazón ha ganado la calle ante la falta de propuestas.Hoy se impone más la emocionalidad sobre la capacidad de diálogo. Los candidatos despliegan un abanico de instrumentos técnicos y gestualidades pautadas buscando sumar adhesiones y desprestigiar al rival. Pero la población percibe con un sabor amargo que dejan por fuera el debate cómo resolver los temas pendientes para salir de ocho años de estancamiento económico y más de siete décadas de sistemática decadencia.

CON EL OJO EN LA RELIGIOSIDAD

Por ejemplo, ningún político ha dicho qué hacer con el 30% de jóvenes del estrato bajo que no estudian ni trabajan. Tampoco existe un plan que ponga en claro cómo salir de la pobreza estructural que lleva décadas sin ser reducida a menos del 20/25%. Y además, no existe un rumbo de cómo combatir la corrupción, el avance del narcotráfico en el sistema político, el consumo de drogas, mejorar la educación o la salud pública. Todo es muy difuso, pero es lo que hay.

Otro dato al que los candidatos le han  puesto el ojo, es el voto de las comunidades religiosas. Sólo en La Matanza hay 2.000 iglesias evangélicas, y otras 1.500 entre Hurlingham, Ituzaingó  y Malvinas Argentinas. El de los Pentecostales es el culto mayoritario y más activo, conviviendo con los bautistas y otras vertientes. La lista de iglesias es interminable, como Camino de Vida, a la que pertenece Gabriel Ciulla, flamante subsecretario de Culto del distrito conducido por Verónica Magario (candidata a vicegobernadora), la Iglesia Cristo la Única Esperanza y otras tantas de menor representatividad.

Hay que decir que muchos de sus fieles confiaron su voto a Cambiemos en 2015, una situación que amenaza con revertirse este año, luego de que Mauricio Macri habilitase el debate sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Dónde irán esos votos es un misterio, aunque los que conocen la interna evangélica sostienen que una parte pequeña irá al peronismo, y mayoritariamente a candidatos de la derecha como José Luis Espert o Juan José Gómez Centurión, de NOS.

LAS DOS SECCIONES CLAVE

En este marco, los especialistas señalan que la porción territorial que va a definir la suerte de uno o de otro candidato en la Provincia en materia de votos, son la primera y la tercera sección electoral. Las estadísticas marcan que entre las dos suman casi 9 millones de votantes. Se trata de un 28% del padrón total. Es decir que en esa laguna se puede salir a pescar uno de cada tres votos.

Para dimensionar el peso de esos distritos habría que poner de relieve que el 28% de los votantes equivale aproximadamente a la suma de los electores de Córdoba (8,68%); Santa Fe (8,36%); Ciudad de Buenos Aires (7,95%) y Mendoza (4,25%). Esas dos secciones electorales también tienen un significativo peso político a futuro, ya que aportan una buena cantidad de legisladores para ocupar bancas en la legislatura provincial que en esta oportunidad renueva la mitad de ambas cámaras, es decir 46 diputados y 23 senadores. Un aporte fundamental para la futura etapa de gobernabilidad.

EL PESO DE LOS DESOCUPADOS

Otro factor que puede ser fundamental a la hora del voto, es que de los 1.750.000 desocupados que hay en la Argentina, el 53% vive en el conurbano. Se trata de unas 900 mil personas. Si se le agregan los subocupados, aquellos que trabajan menos de 35 horas semanales, se estaría hablando de 1.500.000 personas con problemas laborales serios. A ello habría que agregar las consecuencias en el grupo familiar, todo lo cual conforma una situación socialmente complicada y donde el Gobierno ha sumado un alto grado de rechazo. Además, hay que dar cuenta que el porcentaje de desempleo mayor se registra entre los jóvenes de 20 a 29 años que, a su vez, representan el grupo etario más importante entre los electores con casi el 23%. En La Plata por ejemplo, 22.646 jóvenes de entre 16 y 18 años votarán por primera vez, cifra que representa el 4,1% del padrón municipal compuesto por 546.510 personas.

La primera sección electoral tiene 4.280.184 electores y la tercera cuenta con 4.271.491. A la vez, dentro de la tercera sección, está La Matanza, llamada la gran Provincia, que aporta un caudal de 1.089.000  electores nada menos.

El camino de la gobernadora es uno de los más dificultosos que se le presentan al oficialismo. Las cuentas son sencillas. El conurbano bonaerense representa el 70% del electorado, si María Eugenia Vidal pierde en esa geografía, la diferencia no la puede descontar en el interior de la provincia. Es decir, si en el Conurbano perdiera por 10 puntos. En 9 millones de electores serían 900 mil votos abajo. Necesitaría entonces un 25% de los 3.800.000 votos restantes del interior a su favor para compensarlo. Para el kirchnerismo, “el interior lo tienen empatado”, porque según analistas, una cosa es Vidal y otra muy distinta es que la gente va a votar Macri-Vidal y el intendente, y en esta elección pesan las puntas de la boleta, la presidencia y la intendencia, no la gobernación.

SEGMENTACION DE VOTANTES 

Sobre la vasta geografía bonaerense hay diversos segmentos de votantes. Se puede ver claramente si se hace una división de los 24 municipios en cuatro categorías: los que tienen alto nivel de progreso social, los que tienen niveles medio altos, los que tienen niveles medio bajos y los que tienen niveles bajos. De los siete municipios que limitan con la ciudad de Buenos Aires, seis Vicente López, San Martín, Tres de Febrero, Lomas de Zamora, Lanús y Avellaneda) tienen niveles altos o medio altos. La excepción es La Matanza, que tiene niveles medio bajos.

En contraste, cuanto más lejos un partido está de la capital federal, más probabilidades de que los índices sean peores. San Isidro, San Fernando, Morón, Quilmes y Berazategui son los únicos con buenos números que forman parte del segundo y el tercer cordón, donde priman los municipios con niveles de desarrollo medio bajos o bajos (Ezeiza, Tigre, Moreno, La Matanza, Hurlingham, Ituzaingó, San Miguel, Florencio Varela, Almirante Brown, Esteban Echeverría, Merlo, Malvinas Argentinas y José C. Paz).

En este contexto de crisis económica, el conurbano bonaerense es uno de los sectores del país que más sufre. Entre otros indicadores, dos de los que confirman la compleja situación que atraviesan algunos sectores del Gran Buenos Aires son la pobreza y el desempleo.

LOS PUNTOS DE MASSA PUEDEN SER DECISIVOS

En tren de sumar datos, la fusión de Massa con el kirchnerismo en términos de volumen electoral es otro factor a tener en cuenta. “Massa les pone un 4 adelante a los 36, 37 o 38 puntos que conserva Cristina en la provincia de Buenos Aires”, admitió en voz baja un hombre cercano a Vidal. El ex intendente de Tigre lleva al Frente de Todos a un piso de al menos 40% de los votos que agrava el escenario para la gobernadora teniendo en cuenta que Mauricio Macri la tira para abajo en la intención de voto entre los bonaerenses.

No sólo Axel Kicillof, polariza con Vidal. También Massa, Cristina y hasta Alberto Fernández advirtieron que la principal fortaleza electoral de Macri es Vidal. La gobernadora es la llave de Juntos por el Cambio para que el Presidente logre la reelección. Demasiado peso sobre los hombros de esta mujer, para intentar reflotar 4 años de desaciertos económicos y endeudamiento récord por parte del gobierno nacional.

 *Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

Jorge Joury