La irrupción primero y el despliegue después de Axel Kicillof,sumado a una espontaneidad simple de comprobar en el cara a cara del candidato del Frente de Todos con el ciudadano de a pie, sin custodias, encendió alarmas en el mundo María Eugenia Vidal que, con números y sensaciones térmicas de campo, ordenó redoblar esfuerzos a sus equipos. De ahí sus apariciones mediáticas más frecuentes, con cuidados extremos para evitar sorpresas.

La propia Vidal siente que al poner el cuerpo, con escenarios bien preparados, puede aún conservar su imagen superior a la del presidente Mauricio Macri y horadar en la franja de indecisos o hasta descreídos de la gestión nacional. Tiene claro que necesita ganar al menos por un voto para alcanzar la reelección y que cuenta con mucho por delante para poder torcer la tendencia favorable a su principal oponente. Pero tiene más dudas que certezas en el fondo.

“No le voy a dar un debate”, gritó la gobernadora en ronda de íntimos, según contó una fuente confiable, cuando alguien le sugirió que una instancia de ese tipo podría resultarle favorable, en tanto y en cuanto se fijasen límites muy claros. Algo así como una bolilla fría en un sorteo del fútbol.

Mientras Kicillof camina, transita, se entremezcla con muchedumbres y expone sin redes ante convocatorias vecinales en los cuatro puntos cardinales de la provincia, Vidal juega al ajedrez y elige con fino cuidado cada movimiento.

La verdadera María Eugenia Vidal luce en el seno de su equipo, en sus reacciones al tomar contacto con vecinos que le piden explicaciones y cuando la sorprenden con preguntas periodísticas no pautadas. Justamente para que no asome a la luz la versión original es que su entorno mide hasta el viento.

Está presente que su llegada al gobierno resultó por una tómbola electoral, que la figura de “Heidi” que le armaron con velocidad y precisión logró instalarse bastante tiempo y que con el marketing que la rodea consiguieron protegerla en buena medida de los efectos del huracán Macri.

Pero es Macri y no tiene escapatoria de ahí; cuando quiso diferenciarse le aplicaron efectivos correctivos. Un sencillo recorrido por principales destinos bonaerenses permite ver la realidad sin maquillaje, de una gestión que hace agua por doquier. Y así como Macri agotó las promesas sin cumplir, Vidal hizo lo propio pero con versión mejorada.

Alejandro Delgado Morales.

AgenHoy Digital