Por Melisa Delgado Niglia.

En épocas de alta inflación, tasas altas, falta de financiación es muy común recurrir a las tarjetas como una prolongación del sueldo. Muchos advierten que esa solución a corto plazo, es un grave problema a futuro ¿Por qué conviene evitar hacer el pago mínimo de la tarjeta de crédito?¿Sabemos utilizar correctamente el plástico?

“El primer gran pecado de los consumidores es pagar el mínimo de la tarjeta porque el resto termina siendo financiado con un impuesto financiero total que en estos momentos, para algunos bancos, es del orden del 150% y se hace una bola de nieve que hace que cada vez sea más difícil pagar”, expresó en diálogo con AgenHoy el economista Martín Tetaz.

El pago mínimo es la cantidad más pequeña requerida por tu banco para mantener tu crédito vigente y no reportarte con mora. Este monto viene en tu estado de cuenta. Sin embargo, si sólo realizas este pago cada mes puedes tardar décadas en liquidar tu deuda. Se recomienda utilizarlo en ciertas ocasiones.

“Cuando uno compra en cuotas usando la tarjeta, puede aprovechar los esquemas de cuotas sin interés, por ejemplo, el ‘Ahora 12’ siempre que uno pague el salgo completo del plástico. Cuando llega el resumen de la tarjeta con $5.000 y uno solamente puede pagar $3.000, los otros $2.000 empiezan a pagar intereses”, agregó el economista.

Consejos para utilizar el pago mínimo a tu favor

Sólo en casos de emergencia

Paga el mínimo para no afectar tu historial y evitar los intereses moratorios únicamente si tienes algún imprevisto que te impida cubrir el pago completo de tu mensualidad.

Conoce el porcentaje de tu pago mínimo

Averigua con tu banco qué porcentaje de tu pago mínimo será para el pago de capital. Te permitirá tener un mejor panorama sobre tus deudas. Paga más del mínimo Realiza tus pagos completos cada mes, incluso el total de tu deuda. Esto evitará los altos intereses, comisiones y recargos.

Reestructuración de deuda

Si las deudas son demasiado altas y no queda otra opción más que pagar los mínimos una opción viable podría ser refinanciar tu deuda con otro crédito más barato, a menor tasa anual.


Puede ser a través de un banco o alguna institución que permita liquidar el total de la deuda y pagar cómodamente con un monto igual o menor al pago mínimo. Antes de recurrir a esta medida se debe saber cuánto tiempo tomará liquidar tu deuda con los pagos mínimos y la tasa de interés anual de la tarjeta.

“En este contexto puede ser lo más conveniente es ir al banco que nos emitió la tarjeta, solicitar un crédito personal y cancelar con la plata de ese crédito personal el saldo de la tarjeta. Los créditos personales suelen tener una tasa más baja que la tasa de las tarjetas de crédito”, dijo Tetaz a AgenHoy.

A modo de conclusión, el pago mínimo es un recurso para casos de emergencia que te permite mantener vigente el crédito. Si uno recurre a este instrumento por que no puede pagar más, lo mejor sería refinanciar la deuda antes de caer en impago. Una vez que eso pasa será más difícil obtener un financiamiento más barato para salir de las deudas.

Los errores más comunes al utilizar la tarjeta de crédito

Usar el plástico como un ingreso extra

Esto ocurre cuando se deja de usar la tarjeta como una forma de financiamiento excepcional para compras que, por su tamaño, no pueden hacerse con los ingresos regulares del mes y comienza a usarla para consumos que deberían poder financiarse con los ingresos regulares y se convierte en una costumbre usar la tarjeta para “llegar a fin de mes”.

Pagar una tarjeta con la otra

Existen personas que intentan resolver un problema de endeudamiento pagando la deuda de una tarjeta con otra o con un préstamo personal. “Esta situación podría generar “un efecto bola de nieve” cuyo resultado sería una deuda aún más grande que la primera.

Adquirir más tarjetas de las que se pueden pagar


Aquellos que entran en esta dinámica, ocasionalmente no cuentan “con la disciplina ni la capacidad financiera para mantenerlas bajo control”. Es fundamental identificar los hábitos de consumo, así como los ingresos con los que cuenta el titular, para dimensionar cuáles son los límites de su condición económica.

No saber cómo funciona una tarjeta de crédito


La mayoría de los titulares no adquieren una tarjeta como resultado de una decisión meditada, consciente y dirigida a obtener un mejor rendimiento de sus recursos, sino que lo hacen de manera impulsiva, suelen no tomarse el tiempo de leer correctamente el “estado de cuenta” y saber que significan conceptos tales como el CAT (Costo Anual Total) y sus implicaciones en el costo del crédito.

En la Argentina esto se conoce como CFT o Costo Financiero Total, que incluye distintos conceptos que se suman al costo del crédito otorgado, como el seguro de vida, los gastos administrativos y de mantenimiento que tienen algunos clientes para tener su plástico. Se puede dar el caso de tasas de interés bajas aunque luego el costo del financiamiento es otro por efecto de todos estos conceptos.

No hacer uso de un presupuesto

No saber cuánto se gana y en qué se gasta es un mal hábito que afecta todos los aspectos de las finanzas personales. Esta situación podría agravarse cuando se dispone de una tarjeta, ya que, si no se tiene una buena administración del dinero propio, es probable que la situación se agrave cuando se adquiere un crédito.

Melisa Delgado Niglia