La escritora y periodista, nos muestra cómo aún hoy en Argentina, hay dos personas con igual número de documento y que implica a la hora de elaborar los padrones para la votación.

La historiadora, revela que hay que remontarse a 1902 con la ley Sanz Peña, donde para evitar el fraude, y como el servicio militar era obligatorio, “los padrones militares se transformaban en el padrón civil y los que figuraban allí podían votar”, con la inclusión del voto femenino a partir de 1947 “como las mujeres no hacían el servicio militar, hubo un relevamiento en todo el país, y a ellas se les daba la boleta cívica”, entonces muchos números se repetían, afirmó Bellota.

“El empadronamiento de las mujeres empezó de cero, no fueron correlativos a los números que identificaban a los varones”, sostuvo.

Más cerca en el tiempo, con la llegada de los DNI, el padrón se unificó pero “los datos no cambiaron, y entre quienes están debajo del 10.000.000, aún hay números repetidos ”, de allí que, por ésta repetición numérica, es “necesaria la clasificación por sexo”, afirmó la escritora.

En éste sentido, propuso que “es necesario pensar en un nuevo registro de toda la población para evitar esto», y agregó: “Con todos los avances conquistados por la ley de identidad de género, de acuerdo a la disposición actual, tenes que tener un género, uno u otro, y hay un sector de la población que dice que no se siente ni uno, ni otro, son personas, y hay que darle una respuesta a eso”, opinó.

“La historia muestra que los caminos se hacen, quizás no con la celeridad que uno desea, pero se hacen”, concluyó Bellota.

Por otra parte, también se refirió a la historia de Eva Perón y la creación del Partido Feminino Peronista y como era su estructura; explicó por qué es posible un feminismo de derecha, y se refirió a la juventud como “mejor formateada, toman con naturalidad cuestiones que a los más grandes nos cuesta más, como esto de superar lo binario».

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