Así lo reveló el Centro de Estudios Metropolitanos al dar a conocer su informe del XI Monitor del Clima Social (MCS), realizado a fines de septiembre de 2019. Además, el 45% de los entrevistados afirmó haber disminuido la porción de comida.

El miedo a perder el trabajo en el corto plazo alcanza el 41% de la población de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, proyectó el estudio y señaló que en octubre de 2017 (mejor resultado de la serie) este indicador se ubicaba en el 30%.

En el contexto de crecimiento de la pobreza, hay otros datos que son preocupantes: el 45% de los entrevistados afirmó haber disminuido la porción de comida porque sus ingresos no le alcanzan para llegar a fin de mes.

En el segundo cordón del conurbano bonaerense, la cantidad de personas que redujo su alimentación -por ejemplo eliminando el almuerzo, la cena o la merienda- llegó al 57%.

Cerca de un tercio (31%) afirmó haber tenido hambre por problemas de ingresos; en octubre de 2017 quienes contestaban afirmativamente alcanzaba al 18%.

El 47% de los entrevistados consideraron que su situación laboral es peor que hace un año atrás; se observó aquí una pequeña mejoría en relación a las mediciones anteriores, aunque dentro del margen de error; en la clase media baja alcanza el 57%.

Seis de cada diez entrevistados (60%) sostuvo que no le alcanza su salario para llegar a fin de mes, por lo que este dato se mantuvo dentro de los peores indicadores de la serie: en la clase baja alcanza el 70%.

El 50% de los entrevistados entre 16 y 44 años afirmó que él mismo o alguien que habita en su hogar perdió el trabajo en el último año.

Dos de cada tres jóvenes afirmó que alguien que vive en su hogar tuvo que salir a buscar trabajo por problemas de ingresos.

Sólo el 30% lo consiguió y lo mantuvo.

Casi siete de cada diez (67%) sostuvo que la situación económica del país es mala o muy mala; el 44% de los jóvenes afirmó que la situación es muy mala. En octubre de 2017 el pesimismo era del 37%, una diferencia de treinta puntos porcentuales.

El optimismo personal es muy bajo: apenas el 15% afirmó estar mejor o mucho mejor económicamente. Indicador que se mantiene en esos porcentajes desde septiembre de 2018. En la clase baja o media baja el optimismo es del 10%.

El informe completo:

Melisa Delgado Niglia