El cierre de la semana negra financiera anotó un nuevo dato preocupante: la agencia internacional crediticia Fitch bajó la calificación de la deuda argentina de B a CCC.

En un comunicado señaló: «La baja de las calificaciones de la Argentina se refleja en el deterioro esperado en el entorno macroeconómico, que aumenta la probabilidad de un defecto soberano». Es decir, un default.

Además, agregó que «las mayores chances de una victoria de Alberto y Cristina Fernández en octubre incrementan los riesgos de una ruptura en la estrategia política de la actual administración de Mauricio Macri, guiada por el programa con el Fondo Monetario Internacional».

El lunes, la Bolsa porteña se derrumbó 38% y significó su segunda mayor baja en el mercado local desde 1990. Además, medido en dólares, el S&P Merval perdió 45% y significó el derrumbe de mercado más importante en los últimos 70 años, sólo por detrás detrás de un «crash» en Sri Lanka en 1989, con una pérdida de 61,8%.

De acuerdo a un informe difundido en abril en Nueva York, la empresa había alertado por las «perspectivas inciertas» de recuperación e incertidumbre política. En ese entonces, marcó que «los riesgos para la sostenibilidad de la deuda (argentina) son altos y que los objetivos fiscales del acuerdo con el FMI parecen ser cada vez más difíciles de lograr».

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