El presidente Mauricio Macri pide que quienes tengan decidido votarlo el próximo domingo en las PASO lo exprese públicamente ¿Se animará algún periodista? El popular conductor de Intrusos, Jorge Rial, se definió como “peronista”, dejó sentado su gusto electoral y arrojó un guante para ver quién se anima a recogerlo ¿Alguno de los manifiestos operadores del oficialismo se sacará la máscara y dirá “Yo lo voto” con la frente en alto?

Conocer por confesión pública a quienes adhieren al macrismo sea por amor, ideología, odio al kirchnerismo, pauta publicitaria o tradicionales sobres, a esta altura no sería un mar de sorpresas, en todo caso ratificaciones; todo es obvio. De todas formas, para algunos podría significar lavar culpas profesionales.

Históricamente, los periodistas deportivos prefirieron no admitir su fanatismo, simpatía o adhesión a un club de fútbol, sobre la idea de que así evitarían críticas o acusaciones de parcialidad. El paso del tiempo permitió a muchos hinchas darse cuenta igualmente con qué camiseta se siente más cómodo tal o cual.

En el caso de los periodistas dedicados a la política y la economía, con sólo leerlos o escucharlos por lo pronto se puede detectar en dónde están parados: Izquierda tradicional, centro izquierda, centro derecha, derecha o decididamente en el planeta de los simios. El punto está en cómo separan sus creencias para ejercer la profesión ¿cómo va a ser un problema pensar de tal o cual manera?

No existe la objetividad en el periodismo, existe la profesional administración de la subjetividad. Dicho esto en términos generales y desde la base de quien está ejerciendo el periodismo sin trampas ni dobleces.

Sucede que la crisis que afecta al periodismo en la Argentina desde 1983 (expresada en este espacio en diferentes artículos) es inédita: Cierre de empresas, despidos, condicionamientos, precarización y múltiples intentos y concreciones de flexibilización laboral. Y en este paisaje sacan provecho los oportunistas, mediocres y genuflexos disfrazados de periodistas.

Si un periodista mañana dijese en las redes sociales que votará a Nicolás del Caño ¿perdería el respeto y la posibilidad de seguir escribiendo en un diario? No, claro que no, mientras demuestre en su redacción cotidiana que ejerce la profesión sin estar vendiendo fruta.

Pero los vendedores de fruta se fueron reproduciendo al paso de los años y hasta son mascarones en canales de televisión, diarios, portales y radios. Desde ya que cada quien elige al periodista que prefiera para recibir lo que le quiera transmitir. Pero el periodismo es otra cosa.

Volviendo al pedido presidencial ¿Cuál sería el problema que algún periodista levantase la mano macrista y blanquease su pertenencia?  o ¿Cuál sería el tema si algún periodista se pronunciase a favor de Alberto Fernández, Roberto Lavagna, o quien fuere? Ocurre algo sí, que para exhibirse tal cual se es, hay que tener la ropa limpia. Que momento ¿No?

Alejandro Delgado Morales.

AgenHoy Digital