Ninguna campaña es igual a la otra. Y en esta, el corte de boleta aparece como una de las llaves. Tanto Mauricio Macri como Axel Kicillof, son los más expuestos a esta amenaza. Pero otra de las estrategias que se visibilizan, es que todo vale para desacreditar al rival. Hasta meterse en la vida privada. Se agita más el miedo al otro, que las propuestas constructivas.

Pasamos de la revolución de la alegría, al temor por el autoritarismo populista, del «sí se puede!!!» .A la doctrina Chocobar, de los globos de colores y la buena onda. Al miedo de perder la democracia. Esa es la gran apuesta de Jaime Durán Barba, que el miedo se imponga por sobre la decepción. Tal vez sea la única chance para ganar una elección que se avecina como la más polarizada desde la vuelta de la democracia.

Mientras tanto, la gente observa con decepción el escenario carente propuestas. Desde una de las orillas, Vidal jura y perjura que si gana Kicillof «gobernará La Cámpora». Del otro lado, retrucan que «Vidal es Macri» y advierten que si triunfa profundizará la crisis y el endeudamiento. En el medio, hay dirigentes como José Luis Espert que también siembran hongos venenosos.

El calvo economista asegura que viene a «dinamitar el sistema» y que ambos modelos ya probados no sirven. Frente a este escenario, lo único en que coinciden los Consultores independientes y estrategas macristas y kirchneristas, es en que oficialismo y peronismo concentrarán más del 80% de los votos. Cuanto más elevado sea ese porcentaje, más cercanas estarán la posibilidades de tener un presidente electo en primera vuelta. En esa instancia, solo se debe superar por un voto el umbral de los 45 puntos porcentuales.

El rechazo de más de la mitad de la población a los dos espacios cobra así menos relevancia que si se llegara a un ballotage, en el que hay que superar el 50% de los votos para llegar al sillón de Rivadavia. Esas particularidades del sistema electoral están sobre los diagramas de las dos fuerzas antagónicas. Pero ambos saben que el piso de la fórmula de Alberto y Cristina está hoy más cerca de aquella meta que el de Mauricio y Miguel Ángel Pichetto. 

LA LAGUNA DONDE MAS PESCA EL PERONISMO

No se puede ignorar que la Provincia reúne casi 12,3 millones de electores, que representan el 37% del padrón nacional completo. Semejante peso sobre los resultados finales queda registrado en un dato de la misma especie: equivale a los sufragios que aportan, juntas, Córdoba, Santa Fe, la Ciudad Autónoma, Mendoza, Tucumán y Entre Ríos.

Pero la verdadera clave anida en el Conurbano y no tanto en los 9,7 millones de electores que totaliza sino en los 8,9 millones concentrados casi por partes iguales en dos secciones para el caso cruciales. La tercera, donde figuran entre otros los partidos de La Matanza, Almirante Brown, Avellaneda, Florencio Varela, Berazategui, Esteban Echeverría, Lanús y Quilmes. Y la primera, que va desde Malvinas Argentinas, Merlo y Moreno, hasta Morón, San Fernando y Vicente López.

La suma de ambas dice 28% del universo total o, si se prefiere, dice que en la nacional casi un voto de cada tres están allí.  

En esa laguna quiere pescar el peronismo y hacer la diferencia para desplazar a Vidal del sillón de Dardo Rocha.

Creen que le arrebatarán al oficialismo Berisso, Luján, San Vicente, Pilar y General Rodríguez. También, jugarán fuerte en Quilmes con Mayra Mendoza. Además de esos cinco distritos que mencionan en la lista de los «ganables», algunos suman a Brandsen y marcan un crecimiento en Tres de Febrero, Morón y San Miguel.

Sobre este GBA populoso, denso y desarticulado, aunque de un volumen político incomparable, es donde más duele la pesada la crisis económica. Allí, según datos del INDEC, la pobreza anotó un 35,9% durante el segundo semestre del año pasado, casi cuatro puntos porcentuales por encima de la media nacional. En números crudos, significa 4,4 millones de pobres, el 49% de todo el país y 900 mil más que en el segundo semestre de 2017.

En este contexto, hay que dar cuenta que la tasa de indigencia del GBA sólo es superada por las de Corrientes y el Gran Resistencia: dos centros urbanos de los 31 que analiza el INDEC.

De los 1.338.000 desocupados que hay en la Argentina, el 53% vive en el Conurbano. Si se agregan los subocupados, esto es, gente que trabaja menos de 35 horas semanales y quiere o necesita trabajar más, ya estamos hablando de cerca de un millón y medio de habitantes con problemas laborales serios. 

RUIDO DE TIJERAS EN EL ESCENARIO 
Sin embargo, el panorama a esta altura es complicado como para aventurar un resultado. Entre las posibilidades que se barajan es que puede haber un corte de boleta que defina la contienda. Tanto Mauricio Macri como Axel Kicillof,  son los principales apuntados por esa amenaza electoral. Ambos traccionan hacia abajo el potencial electoral de sus agrupaciones y son los más expuestos a la boleta ensamblada para que el resto de los candidatos conserve sus territorios y cargos en las próximas elecciones.

Juntos por el Cambio, ya maniobró y lanzó una campaña de “boleta completa” ilustrada por una foto de la fórmula presidencial Macri-Miguel Pichetto con la escolta de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Un mensaje interno inequívoco a la gobernadora y al jefe de gobierno porteño para blindar todos los tramos de la boleta y evitar que provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires se desacoplen de la campaña presidencial.

«La boleta completa» que pide el Presidente y compañía para sus candidaturas aguardará que no se replique entre los potenciales electores del peronismo. Es más, operadores oficialistas de la Provincia con casi el 40% del padrón nacional) encienden velas para que se profundicen posibles contradicciones entre el candidato a gobernador del Frente de Todos, Axel Kicillok e intendentes del PJ, y que eso desemboque en un supuesto «corte de boleta» que beneficie a Vidal. 

Respecto a la búsqueda de electores para las PASO, desde la Casa Rosada se apunta a los mayores de 65. El «voto abuelo». Es un segmento clave para el Gobierno, el más fiel al oficialismo. Pero por su edad avanzada, se especula con una mayor probabilidad de ausencia. A partir de los 70, directamente no están obligados a concurrir.

De allí que se los incentivará para que vayan a votar.

UN VACÍO QUE SE HACE EVIDENTE 
En esa dirección, en algunos distritos se observan situaciones extrañas. Por ejemplo, en el caso del peronismo, el corte de boleta con Kicillof se patentizó a través de carteles en La Matanza. En ellos se observa que Verónica Magario y Fernando Espinoza posan junto a Cristina de Kirchner, pero sin la imagen del ex ministro de Economía.

El fenómeno no es sólo gráfico. En las recorridas por el conurbano, varios intendentes del PJ que quedaron con la sangre en el ojo por el espacio que ganaron los candidatos de La Cámpora en las listas, armaron actos con Magario y Alberto Fernández, pero sin la presencia de Kicillof. 

Frente a estos comportamientos partidarios, la fiscalización, con escasa diferencia entre candidatos será como nunca antes la clave. Máximo Kirchner desconfía de los intendentes y alista a militantes de La Cámpora para poner la lupa en las PASO en algunos distritos clave.

Otro dato a tener en cuenta se registró el jueves pasado en Hurlingham. El jefe comunal Juan Zabaleta esperó más de una hora y media la llegada del candidato a presidente del Frente de Todos. Alberto F. había anunciado que llegaría a las 16.30, pero se demoró hasta después de las 18. Los anfitriones no previeron el pronóstico del tiempo y le armaron un acto al aire libre en un día de lluvia torrencial.

En Almirante Brown, Mariano Cascallares también recibió a Magario sin Kicillof. Lo mismo ocurrió en Esteban Echeverría, en Pilar con el candidato Federico Achaval y en el municipio massista de San Fernando. Sin línea directa con los intendentes a partir de su reciente desembarco en la provincia, el candidato a gobernador, tildado de “marxista” por Pichetto, enfoca su campaña en el interior bonaerense. Tampoco logra empatizar con Sergio Massa, a quien en el Instituto Patria le reclaman no haber aportado demasiado volumen electoral a la coalición peronista.

EL TEMOR DE LOS INTENDENTES 
Los alcaldes del conurbano se sienten más contenidos por el candidato presidencial que por el postulante a gobernador. Ven en el ex jefe de Gabinete un peronista más ortodoxo, abierto a la negociación política, a diferencia del temor que les infunde Kicillof como germen de una eventual “camporización” del conurbano con candidatos propios que los deje sin poder. No obstante, los especialistas sostienen que el fantasma del corte de boleta no es, sin embargo, tan sencillo de materializar.

En Buenos Aires, los candidatos a presidente tendrán debajo la categoría de candidatos a diputados nacionales, seguida del tramo a gobernador/a y luego a intendentes. Es decir, para sacar de carrera a Kicillof, los intendentes deberían materializar  un corte tipo sandwich. 

Esa tarea será promovida sin embargo desde los cuarteles electorales de Juntos por Cambio. En 2015, el entonces candidato a gobernador Aníbal Fernández sufrió apenas dos puntos porcentuales de corte de boleta. Los otros 5 puntos de corte que permitieron el triunfo de Vidal vinieron de la boleta Massa Presidente-Felipe Solá Gobernador. En este elección, el jefe de gabinete bonaerense, Federico Salvai, deberá militar el corte a partir de las candidaturas de José Luis Espert, Roberto Lavagna y Juan José Gómez Centurión, todos con dificultades para fiscalizar las mesas. 

VENTANILLAS PARA POTENCIAR A VIDAL
A diferencia del comicio del 2015, cuando Massa monopolizaba la “tercera vía”, Juntos por el Cambio tendrá en este turno hiperpolarizado tres ventanillas para potenciar a Vidal con el corte de boleta.

La recuperación de Macri, y Vidal, en la intención de voto activó en el peronismo el olfato y la campaña de la transparencia electoral. Temen eventuales irregularidades en el nuevo sistema de transmisión de datos desde los centros de votación hacia el Correo Argentino.

En el peronismo hay mucho nervio porque la mayoría de las encuestas muestran un sostenido repunte oficialista en los últimos 15 días contra un estancamiento del kirchnerismo. Esto no significa una paridad, y mucho menos una ventaja para Macri, como sostuvo el solitario sondeo de Management & Fit. Sin embargo, la reversión de la tendencia negativa para el oficialismo da lugar a una evidencia: el clima de opinión cambió. De eso nadie tiene duda.  

La calma verde cambiaria le imprime carácter al humor social. Los primeros tramos de la campaña han reforzado esas impresiones. El equipo amarillo se caracteriza por el buen pulso en elecciones.   

Por el contrario, el tanque de guerra peronista aún no ha logrado salir a la ruta sin sobresaltos. Tiene un conductor que anda a los volantazos tratando de acomodar la contradictoria carga del pasado. El suyo suyo y el de sus aliados, sin poder evitar frecuentes idas a la banquina, por sus encontronazos con la prensa.

Además, las espasmódicas apariciones de Cristina, concentrada en sus shows de sinceramiento editorial frente a un público que la cubre de elogios y le da fortaleza, no ayudan a seducir votantes más allá de su frontera, imprescindible para expandirse por encima de su casi seguro 38%. 

UN ALBERTO ENOJADO LE SUMA AL MACRISMO
En la Casa Rosada no sólo niegan que el asesor en comunicación Jaime Durán Barba esté detrás de una campaña sucia contra el kirchenrismo, sino que además sostienen que no necesitan que «aparezca Cristina en escena porque ella siempre está» y que «con sólo difundir fragmentos de su libro se deja al descubierto que no cambió, que es la misma de siempre».

Y agregan: «Con un Alberto enojado con periodistas, como pasó esta semana, alcanza para sumar votos«. «Es un pésimo candidato», repiten en el oficialismo, en alusión al ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner.“Nos alcanza con un Alberto enojado con periodistas, como pasó la última semana”.

El kirchnerismo enfrenta un dilema que, necesariamente, deberá resolver Alberto Fernández. Tiene que ver con cuanto parecerse a sí mismo. En las últimas tres elecciones, CFK probó suerte con un candidato moderado en 2013 y perdió, con otro similar en 2015 y volvió a perder. En 2017 se radicalizó: rompió con el peronismo en casi todo el país y se postuló ella misma. Volvió a ser derrotada. Ahora intentó un mix: nominó a un moderado como cabeza de fórmula pero se ubicó ella en un segundo lugar y lo rodeó de gente propia. Esa fórmula, en principio, no parece estar dando los resultados esperados.

Faltan meses para la pelea final en octubre, en los que seguramente habrá estabilidad cambiaria, Ahora 12, aumento fuerte de la asignación por hijo, cientos de miles de microcréditos. También se realiza “populismo” y se compensará a los deudores de créditos hipotecarios en UVA que entre octubre 2018 y diciembre 2019 hayan tenido aumentos en sus cuotas por encima de un 10% de lo que hubiera resultado actualizarla por el índice de salarios (CVS) por el plazo de 15 meses. El presidente Mauricio Macri y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, además montaron una humareda política con el decreto que crea el servicio cívico voluntario. Casi todo viento a favor en plena campaña. 

LOS APÓSTOLES DEL MIEDO
Lo que no se puede hacer desde la Casa Rosada, es anestesiar a una economía frágil con la intención de llegar a las urnas con oxígeno, porque tendrá un costo.Hasta ahora el Gobierno ha logrado tranquilizar el tipo de cambio a fuerza de una gigantesca tasa de interés real y créditos del FMI para calmar el mercado de cambios, la actividad económica parece estar tocando un piso y la inflación está con tendencia a la baja.

De todas maneras, Mauricio Macri fue electo presidente sin ser peronista, ni radical ni militar y terminará su mandato. Es un gran avance de madurez política. Y además, puede reelegir. Y eso también sería histórico. Ni la democracia ni las instituciones corren peligro. Hay consenso que el camino es con la democracia, votando y aceptando el resultado.

Pero no se puede ignorar que el estancamiento económico ya se tragó las tres décadas y media de restauración constitucional. Para graficar el fracaso económico, existe un dato escalofriante: más de la mitad de los menores de 14 años son niños y niñas viviendo en la pobreza.

No obstante, los sectores políticos, económicos y financieros afines al Gobierno salieron a agitar el fantasma de una hiperdevaluación y una economía fuera de control en caso de que Mauricio Macri pierda las presidenciales y se imponga la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández.

“Va a haber una renegociación con el FMI aunque gane el oficialismo. Y de ganar la oposición, Dios sabe lo que puede pasar”, lanzó el economista Miguel Ángel Broda. Con horas de diferencia, Balanz Capital planteó que “si se mantiene Macri en la Casa Rosada, el tipo de cambió será de $46. Pero que en caso de que gane Alberto Fernández, se dispararía a $70. 

Con lo expuesto, queda en claro que los mercados y los economistas votan todos los días. Pero, con más empeño, cada cuatro años cuando ven el peligro que se escurran sus negocios.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político. Para consultar su blogs, dirigirse al sitio: Jorge Joury De Tapas.    

Jorge Joury